Puede que resulte sorprendente.
En realidad, KAZUKIN también tuvo una época en la que se tomaba en serio los relojes de marca.
La historia se remonta a mi primer año en la empresa.
Había un compañero aficionado a los relojes
Primer año en la empresa.
Entre mis compañeros había un chico aficionado a los relojes.
Sabía muchísimo.
Y hablaba con muchísimo entusiasmo.
Hablaba de Rolex.
Hablaba de Tudor.
Hablaba de Breitling.
De tanto oírlo casi a diario, cuando me di cuenta, KAZUKIN también hojeaba revistas de relojes.
Totalmente influido.
Qué simple.
Gastarme la primera paga
Rolex es genial.
Tudor es genial.
Breitling es genial.
Todos son geniales.
Pero todos son caros.
En ese contexto, lo que entonces estaba aún a un precio asequible era
el OMEGA SPEEDMASTER.
Apodado Moonwatch.
Me gasté la primera paga.
Estaba totalmente enamorado.
La esfera negra. Tres pequeños contadores. El taquímetro, que no entiendo pero queda genial.
Y sobre todo,
la historia de ser el reloj que fue a la Luna en el programa Apolo.
Me fulminó.
En mi muñeca, el mismo modelo que fue a la Luna.
Mi destino era la oficina, pero me sentía astronauta.
Un reloj perfecto con un punto débil inesperado
Pero este reloj, que parecía perfecto, tenía un punto débil.
La superficie es de plástico.
Por superficie me refiero a la cubierta transparente (el cristal) que cubre la esfera.
Un reloj que fue a la Luna, y de plástico.
La razón de que sea de plástico (resina) es, al parecer, la seguridad en caso de rotura..
Aun así, para el KAZUKIN que vive en tierra,
es decir,
se raya con facilidad.
Así que lo cuidé muchísimo.
No lo golpeaba.
No lo rozaba.
Al dejarlo en la mesa, con suavidad.
Una vida justo opuesta a la del G-SHOCK.
Es el humano quien cambia sus movimientos para adaptarse al reloj.
Al parecer, así son los relojes de marca.
Y desapareció
El Speedmaster que tanto cuidaba.
Quién iba a pensar que, años después, en el jaleo de una mudanza,
estaba destinado a desaparecer.
El KAZUKIN de entonces ni lo imaginaba.
Pensé: no puede ser.
Abrí todas las cajas.
Busqué en todos los armarios.
No aparece.
Con lo cuidadoso que había sido, protegiéndolo para que no tuviera ni un arañazo.
Ni un arañazo: desapareció entero.
Un reloj capaz de ir a la Luna no sobrevivió a una mudanza.
No, no es eso.
La culpa no es del reloj.
Es de KAZUKIN, que no supo gestionarlo.
¿Seguirá marcando el tiempo, quieto, en el fondo de alguna caja de cartón?
¿O estará funcionando en la muñeca de alguien?
Speedmaster, ¿dónde estás..?
OMEGAいいよね♪
Evaluación al estilo KAZUKIN
- 🚀 Grado de fulminación por la historia de ir a la Luna ★★★★★
- 💰 Valentía de gastarme la primera paga ★★★★★
- 🪟 Punto débil del cristal de plástico ★★☆☆☆
- 📦 Gestión del riesgo de pérdida en mudanzas ★☆☆☆☆
- 😭 Tristeza de haber desaparecido ★★★★★
※Este artículo es una opinión personal y un recuerdo. No tiene ninguna relación con OMEGA. Solo soy un hombre que admiraba el Speedmaster. Las marcas pertenecen a sus respectivos titulares.
※Las ilustraciones son imágenes basadas en las experiencias de KAZUKIN. Pueden diferir de las tiendas y productos reales. No son imágenes oficiales del fabricante.