KAZUKIN empezó con la guitarra en el instituto.

En secundaria estaba entregado al baloncesto, pero al entrar en el instituto me interesé por la guitarra.

El motivo fue de lo más simple.

«Dicen que si montas una banda ligas».

Oí esas palabras y piqué de lleno.

Mirando atrás, más que empezar por una pura pasión por la música, mi motivación era bastante impura.

Pero, sea cual sea la entrada, el hecho es que cogí una guitarra.

No hacen falta razones sublimes desde el principio.

Querer ligar.

¿No es suficiente?

Si de verdad ligué o no, mejor no lo tocamos aquí.

Enganchado a los deportes de tabla, la guitarra en letargo

En la universidad me enganché por completo al snowboard en invierno.

Y en las estaciones sin nieve me dediqué al surf y al skate, y cuando me quise dar cuenta solo perseguía diversiones de tabla.

En invierno, la montaña nevada.

En verano, el mar.

Y entre medias, el skate.

Mi cuerpo siempre estaba sobre alguna tabla.

En cambio, de la guitarra pasé un largo periodo sin tocarla casi nada.

Cuando dejas de tocar, los dedos dejan de obedecer con una franqueza sorprendente.

Hasta los acordes que tanto practiqué se olvidan.

Las yemas de los dedos se ablandan, y si tocas después de tiempo enseguida duelen.

El cuerpo humano recupera sin piedad las habilidades que no se usan.

Aun así, vuelven las ganas de tocar

Poco después de entrar en el mundo laboral, a raíz de pasar sin plan por una tienda de instrumentos, retomé la guitarra tras un largo paréntesis.

Aunque me aleje un tiempo, por alguna razón el interés nunca desaparece del todo.

Con solo tocar un poco los acordes de una canción favorita o repetir una progresión que me gusta, ya lo disfruto.

No hace falta tocar una canción entera de principio a fin a la perfección.

No hace falta tocar solos difíciles.

Tocar muchas veces el mismo acorde y pensar: hoy me ha sonado bastante bien.

Con eso me conformo.

La guitarra es una afición que se sostiene aunque estés solo.

No hace falta formar una banda con nadie.

No hace falta exhibirse ante la gente.

Aunque no haya conciertos a la vista, se puede tocar la guitarra.

En el caso de KAZUKIN, en buena parte toco para sentirme bien yo, más que para que otros me escuchen.

Aunque me aburra, siempre vuelvo

Baloncesto, guitarra, snowboard, surf, skate.

Mirando atrás, lo que me ha absorbido ha ido cambiando con el tiempo.

Si algo me interesa, lo pruebo sin más.

Me entrego.

Poco a poco me alejo un poco.

Y, cuando vuelve a llamarme la atención, regreso.

Las aficiones de KAZUKIN suelen continuar más o menos así.

No practico todos los días sin falta.

A veces paso un tiempo sin tocarla.

Aun así, en un momento dado cojo la guitarra y toco un acorde.

Chaaan.

Con solo esa nota, el ánimo cambia un poco.

Se disfruta aunque no sea bueno.

Aunque te alejes, puedes volver.

Se puede seguir a cualquier edad.

Sí.

La guitarra mola, ¿verdad?

Evaluación al estilo KAZUKIN

  • 💘 Pureza del inicio por querer ligar ★★★★★
  • 🏂 Compatibilidad con los deportes de tabla ★★☆☆☆ (la guitarra tiende a hibernar)
  • 😌 Grado en que se disfruta aunque no sea bueno ★★★★★
  • 🔁 Tasa de volver aunque me aleje ★★★★★
  • 🎵 Perfección como afición que se sostiene en solitario ★★★★★